La verdad es que los libros han sido muy cuestionados por los especialistas, pero ni siquiera este es el problema; lo relevante es el deterioro del sistema educativo de nuestro País.
El libro se titula Ni venganza ni perdón. Pero México padeció a un Presidente que gobernó a base de rencores, venganzas simbólicas y desprecio por el conocimiento.
Arriaga quiere usar los libros como una forma de adoctrinamiento de los niños. No parece que la Presidenta esté en desacuerdo, pero Marx quiere ser el único propietario de los textos.
La expulsión de Arriaga era forzosa. Había criticado a su superior, el secretario del ramo, y dijo que el legado de López Obrador ha sido desvirtuado en el actual sexenio.