Cierro los ojos y de pronto me olvido de que estoy en España, y oigo los mismos insultos y argumentos contra los inmigrantes que escucho en los Estados Unidos de Donald Trump.
En un sistema político como el mexicano resultan inadmisibles las coartadas del gobernador Aguirre al negar que hubiera ordenado desaparecer material videográfico muy importante.
Yo me permito sugerir a nuestro gobierno que mire hacia el Oriente, de modo de diversificar nuestros mercados. No es bueno poner todos los huevos en una sola canasta, con perdón sea dicho.
Quieren colgarse de la mañanera, en virtual confesión blanquiazul de que no han podido ni pueden crear sus propias opciones mediáticas realmente llamativas.
El fanatismo, la intolerancia, el obsoleto chovinismo debilitan en vez de fortalecer. Una visión maniquea de la Historia la desvirtúa y empobrece. Ni indigenismo exacerbado ni hispanismo desconocedor de lo propio.
El problema de fondo no está en un podcast ni en un par de frases desafortunadas. Está en los criterios con los que Morena selecciona a sus candidatos.
En su análisis si en las elecciones de noviembre “hay una avalancha electoral, el cambio más importante será el sicológico, porque Trump empezará a parecerse a la peor de sus pesadillas: