En un México en que la presidenta Sheinbaum nos dice que no hay censura, un tribunal electoral amenaza con llevar la censura a un extremo al que hasta ahora nadie se había atrevido: A las comunicaciones privadas.
Sheinbaum respondió con serena brevedad a las provocaciones y amenazas de Trump... recordó una parte de la responsabilidad estadounidense en el complejo problema del tráfico de drogas.
Qué escena tan desconcertante, tan contradictoria: el 8 de marzo, la primera Presidenta de México hablaba de la llegada de las mujeres al poder… pero a su alrededor no había feministas ni madres buscadoras, sino militares.