Los retos de seguridad y el espinoso proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte han colocado a la diplomacia mexicana en una encrucijada que el Gobierno actual resolvió apostando por el silencio y la anuencia frente a la Casa Blanca de Trump.
Pobre Claudia Sheinbaum. Tan enferma y sin diagnóstico reconocido. Lo suyo no aparece en el catálogo de la OMS ni en los manuales médicos, pero sí en el archivo histórico del viejo PRI.
El tema de las personas desaparecidas es una herida nacional abierta, más allá de estadísticas y discursos oficiales. Sean más o sean menos de las que se reconozcan en el manejo gubernamental de cifras.
Nuestro régimen argumenta que el Estado mexicano no está perpetrando las desapariciones. Quienes llevan a cabo los secuestros y asesinatos que dan lugar a las desapariciones son en buena medida organizaciones criminales y no policías ni militares.
Dos partidos debería haber en este País únicamente: Uno conservador, el otro liberal; como en los viejos tiempos mexicanos, o como en los modernos tiempos norteamericanos.
La cruzada de López Obrador, que continúa con la presidenta Sheinbaum pretenden acabar con ellas, no quieren la presencia de organizaciones sociales que realicen tareas en beneficio de la comunidad, para ellos eso es sólo monopolio del Estado-Gobierno.
Carreteras federales y otros caminos amanecerán cerrados este lunes, luego del paro nacional iniciado por Transportistas y agricultores, por lo que habrá afectaciones.
El presidente de Estados Unidos señaló recientemente que Pemex arrastra deudas por 2,500 millones de dólares con proveedores de su país en el sector energético.