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Construir la resistencia

Trump ha iniciado un ataque multifrontal a todo lo que representa la diversidad, el disenso, la otredad.

Genaro  Lozano

Genaro Lozano

“Por medio de la presente, se les notifica a todos los solicitantes de becas y estímulos de investigación que el Fondo Nacional para las Humanidades (NEH, por sus siglas en inglés) no apoyará los siguientes estudios: Promoción de ideología de género, promoción de la ideología de la equidad discriminatoria, iniciativas relacionadas con la diversidad, la inclusión y la equidad, iniciativas relacionadas con justicia medioambiental”. Ese correo les llegó en estos días a personas investigadoras en instituciones académicas estadounidenses, públicas y privadas. Esto como resultado de los decretos presidenciales firmados por Donald Trump. Hasta el momento no hay una sola protesta, una marcha, un comunicado. Las universidades son el centro del pensamiento crítico, de la libertad de cátedra y ante ese ataque no ha ocurrido nada.

El 20 de enero del 2017, cientos de miles de mujeres tomaron las calles de la capital estadounidense y de otras ciudades más para protestar contra la llegada a la presidencia de Donald Trump. Las mujeres se convirtieron en el epicentro de la resistencia. Se organizaron y del 2017 al 2024 lograron el mayor número de mujeres electas a cargos legislativos federales, a nivel federal y local, así como a alcaldías y gubernaturas. La resistencia nació desde el día 1 del primer Gobierno de Trump, pero hoy no parece ser el caso.

Trump ha iniciado un ataque multifrontal a todo lo que representa la diversidad, el disenso, la otredad. Nunca antes en la historia se había visto a un Presidente atacar a las personas trans, a las personas migrantes, los derechos de las mujeres, los derechos de los afroamericanos, los derechos de las personas veteranas de guerra, los sindicatos, los derechos de la diversidad sexual, los de los pueblos originarios, la justicia climática, la cooperación internacional para el desarrollo, entre tantos otros y al mismo tiempo. Nunca antes se había visto a funcionarios públicos haciendo saludos nazis y después manipulando sicológicamente en las redes para decir que no fue tal. Kamala Harris y los demócratas lo advirtieron en campaña. Trump está instrumentando el proyecto 2025, desmantelando el Estado.

Ante todo ello, la oposición demócrata no ha sabido liderar la resistencia. Por aquí y por allá empiezan a surgir las voces que darán la batalla. Alexandria Ocasio-Cortez es sin duda una de ellas, especialmente porque representa al ala más progresista y joven del Partido Demócrata. El senador Chris Murphy, de Connecticut, es una voz más de centro y que está convirtiéndose en una de las más buscadas por los medios para criticar al Gobierno de Trump. La misma Kamala Harris, ex candidata presidencial y ex vicepresidenta, ahora suena para competir por la gubernatura de California y dirigir la resistencia a Trump. Más allá de estos personajes, están los mismos de siempre: Bernie Sanders, los Obama, los Clinton, los Biden, Nancy Pelosi y toda la cúpula baby boomer del Partido Demócrata.

Falta aún por ver cómo las organizaciones defensoras de derechos humanos responderán al Gobierno de Trump. Las feministas, las LGBT, las de justicia racial, las de justicia climática, las defensoras de migrantes, los sindicatos, las de veteranos, las de los empleados del Gobierno federal, todas esas organizaciones juntas, no han construido aún una voz interseccional y unida ante los ataques de Trump. Quizás en los próximos meses veamos la activación de una coalición para responder de manera conjunta ante los múltiples golpes de Trump y Musk.

Las naciones y las democracias pueden desaparecer o fortalecerse ante las crisis y los ataques. EU ha sido una nación muy resiliente. Ya ha pasado por Trump en una ocasión, ya vivió los ocho años del abuso del poder de George W. Bush y su guerra contra el terrorismo global, ya vivió también la corrupción y espionaje del Gobierno de Richard Nixon. De todas esas crisis, ha salido un país más fuerte y una democracia más vigorosa. Hay que recordar la historia para no repetirla.