Vitamina D: la ‘vitamina del sol’ que muchos tienen en déficit sin saberlo
Estos son los síntomas más comunes de una deficiencia silenciosa y qué puedes hacer para recuperarte.

Aunque parezca difícil de creer, tener los niveles bajos de vitamina D es más común de lo que imaginas, incluso en personas que llevan una vida aparentemente saludable.
Esta vitamina, conocida como la vitamina del sol, es fundamental para el sistema inmune, los huesos, el estado de ánimo y el metabolismo en general. Pero su deficiencia puede pasar desapercibida durante mucho tiempo si no se conocen sus señales.
¿Cómo saber si tienes deficiencia de vitamina D?
Los síntomas no siempre son evidentes, y muchas veces se confunden con estrés, cansancio o envejecimiento. Estas son algunas señales frecuentes a las que debes prestar atención:
• Cansancio constante o sin explicación aparente.
• Dolor de huesos o debilidad muscular, especialmente en piernas, espalda o caderas.
• Cambios en el estado de ánimo, tristeza o irritabilidad. La falta de vitamina D se ha vinculado con la depresión leve.
• Mayor propensión a enfermarte. Un sistema inmune débil podría estar relacionado con bajos niveles de esta vitamina.
• Caída de cabello excesiva.
• Problemas de sueño o dificultad para concentrarte.
Si presentas varios de estos síntomas y no hay una causa clara, lo más recomendable es pedir un análisis de sangre que mida tus niveles de 25-hidroxivitamina D, la forma en que se almacena esta vitamina en el cuerpo.
¿Qué hacer si tienes deficiencia?
Una vez detectado el déficit, el médico podría recomendar diferentes formas de compensarlo. Aquí te explicamos las principales estrategias para recuperar tus niveles de vitamina D:
1. Tomar sol con conciencia
La forma más natural de obtener vitamina D es a través de la exposición solar. Basta con 10 a 15 minutos al día, sin bloqueador, en brazos, piernas o rostro. Eso sí, evita los horarios de mayor intensidad (de 11 a.m. a 4 p.m.) para prevenir daños en la piel.
2. Incluir alimentos ricos en vitamina D
Aunque la dieta no suele ser suficiente por sí sola, algunos alimentos pueden ayudarte a elevar tus niveles:
• Pescados grasos (salmón, sardinas, atún)
• Yema de huevo
• Hongos expuestos a luz solar
• Leche, jugo de naranja o cereales fortificadosÑ
3. Usar suplementos (solo bajo supervisión médica)
En casos de deficiencia moderada o severa, el médico puede recetar suplementos orales o en gotas, dependiendo de la edad, el peso y la condición general del paciente. Automedicarse puede ser riesgoso, ya que el exceso de vitamina D también tiene consecuencias.
La deficiencia de vitamina D es silenciosa, pero puede afectar seriamente tu bienestar físico y emocional. Escuchar a tu cuerpo, hacerte chequeos regulares y adoptar hábitos sencillos como tomar el sol o ajustar tu dieta pueden marcar una gran diferencia.
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