Valle de Guadalupe: paraíso para los amantes del vino
Ubicado en Baja California, el valle ofrece una experiencia completa de tradición vitivinícola y turismo de lujo, mediante una inmersión en el mundo del vino.

Considerada la principal región vitivinícola del país, que produce alrededor del 90% del vino mexicano, el Valle de Guadalupe ofrece una experiencia inigualable para los amantes del vino, con una combinación de paisajes impresionantes y una amplia variedad de bodegas y viñedos.
Eta región atrae a miles de turistas y conocedores del vino cada año, quienes también disfrutan de una exquisita gastronomía.
Para disfrutar plenamente de todo lo que este destino tiene para ofrecer, es necesario planificar un itinerario de entre cinco y diez días, recomienda el Club Valle de Guadalupe.
Uno de los lugares que no puedes dejar de visitar es el Museo de la Vid y el Vino, espacio que ofrece un recorrido por la historia de esta región vitivinícola a través de cuatro exposiciones temporales al año, sobre la identidad y evolución del vino en la Baja.
El valle alberga una impresionante variedad de bodegas, muchas de ellas reconocidas a nivel internacional como L.A. Cetto, Monte Xanic, Trevista Vineyards, Decantos Vinícola, Cuatro Cuartos, Las Nubes, Barón Blaché y Alximia Vinícola, entre otras; cada una de ellas ofrece una propuesta distinta, desde catas guiadas hasta recorridos por sus instalaciones.
Más allá del vino
El Valle de Guadalupe ofrece, además de una grata experiencia enológica, una rica oferta cultural: de acuerdo con el blog de Bodegas F. Rubio, en los últimos años ha habido un aumento de eventos musicales y gastronómicos, atrayendo a chefs y artistas de talla internacional.
Lo anterior ha convertido a la región en un destino atractivo para quienes buscan una combinación de buen vino, gastronomía de autor y espectáculos en un entorno natural incomparable.
Para los entusiastas del vino, la mejor época para visitar la zona es durante el mes de agosto, cuando se celebra la temporada de la vendimia, momento en el que los viñedos lucen más frondosos y se pueden observar de cerca las labores de cosecha.
Y para quienes buscan una experiencia más tranquila, los meses de abril a julio también son ideales ya que los viñedos están en su esplendor, mientras que entre septiembre y noviembre el clima es más fresco y las hojas de los viñedos comienzan a cambiar de color, creando un hermoso paisaje otoñal.
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