La ropa que usas puede influir en cómo te sientes, confirman los expertos
Un simple acto como ponerse los zapatos puede marcar la diferencia en el estado de ánimo y la motivación.
CIUDAD DE MÉXICO.- Una de las recomendaciones más útiles que una persona puede recibir cuando atraviesa momentos difíciles proviene de un consejo sencillo pero efectivo. Un padre, al ver a su hijo partir a la universidad, le dio un consejo que hasta el día de hoy sigue teniendo un gran impacto:
Cuando te sientas solo, triste, abrumado o desmotivado, solo ponte tus zapatos deportivos. No te presiones por lo que harás después, pero una vez que los pongas, es posible que te encuentres haciendo ejercicio, dando una caminata para ver a tus amigos o incluso poniéndote al día con la lavandería que has estado posponiendo.
Este simple acto de ponerse los zapatos es sorprendentemente efectivo para salir de un bache emocional.
El poder de los zapatos: cómo un simple gesto puede mejorar tu estado de ánimo
Este consejo no es solo una estrategia personal, sino que cuenta con respaldo científico. La psicóloga clínica Barbara Greenberg, quien trabaja en Weston, Connecticut, confirma que existe una relación entre la acción de vestirse y la motivación. Según Greenberg, “cuando te vistes, te sientes más confiado, y esa confianza te impulsa a actuar con mayor motivación”. Esto explica por qué algo tan sencillo como ponerse un par de zapatos puede ser el primer paso hacia el bienestar.
Si estás buscando ejercitarte más, pasar más tiempo con amigos o incluso simplemente salir de una rutina, un buen primer paso podría ser despertar y ponerte esos zapatos que te motivan. La acción de vestirte puede parecer trivial, pero tiene un impacto significativo en la forma en que nos sentimos y actuamos.
El impacto psicológico de lo que vestimos
¿Por qué ponerse un par de zapatos podría marcar la diferencia en tu estado de ánimo? La respuesta está en la psicología de la ropa. Según Greenberg, el atuendo que elegimos nos indica el papel que estamos desempeñando. “Cuando te pones tus zapatos y otras prendas de vestir, literalmente estás dando un paso hacia un nuevo rol o una nueva versión de ti mismo”, explica. Esto se debe a lo que se conoce como “cognición vestida”, un concepto que sugiere que lo que usamos influye directamente en nuestra mentalidad.
Algunos atuendos, como los pantalones deportivos y las pantuflas, envían una señal a nuestro cerebro para relajarnos. Por otro lado, prendas como un traje bien ajustado pueden indicar que es momento de ponerse a trabajar. Marissa Nelson, terapeuta familiar y de pareja en Washington D.C., enfatiza cómo la ropa tiene un poder profundo sobre nuestro estado emocional: “Lo que vestimos afecta nuestro estado de ánimo”, asegura. De hecho, este principio es uno de los fundamentos detrás del uso de uniformes escolares, que buscan aumentar la seriedad y concentración de los estudiantes.
No es necesario que el atuendo sea siempre el mismo, ni debe tratarse exclusivamente de zapatillas deportivas. Puede ser una prenda diferente cada día, como un suéter que te brinde comodidad o una camiseta que te dé confianza. Lo importante es ser consciente de cómo la ropa nos permite establecer una intención sobre cómo queremos enfrentarnos al día.
El primer paso hacia la acción y el bienestar emocional
Uno de los puntos clave que la psicóloga Greenberg destaca es que no debemos esperar a sentirnos mejor para comenzar a hacer lo que queremos hacer. Muchas personas creen que primero deben cambiar su actitud y luego sus acciones, pero en realidad, el proceso funciona al revés. “Primero cambias tu comportamiento, y luego te sentirás mejor”, afirma Greenberg.
Aunque ponerse los zapatos no solucionará todos los problemas emocionales, especialmente en casos de depresión, sí puede ser un paso importante si te sientes abrumado o atrapado en una rutina. La clave está en cambiar el enfoque: si esperas sentirte mejor antes de hacer ejercicio o interactuar socialmente, probablemente te quedarás esperando. Sin embargo, si te obligas a dar ese primer paso y vas al gimnasio o te encuentras con un amigo, es muy probable que tu estado de ánimo mejore.
Además, pequeños cambios en el comportamiento, como ponerse los zapatos adecuados para las actividades que deseas realizar, eliminan obstáculos y hacen que tareas importantes como el ejercicio y la socialización sean más accesibles. La psicóloga Greenberg señala que el apoyo social, junto con la actividad física, mejora el estado de ánimo al liberar endorfinas, lo que a su vez reduce la sensación de aislamiento.
También podría interesarte:
En resumen, la clave está en dar el primer paso, incluso si no te sientes motivado. A veces, simplemente ponerte los zapatos es el empujón necesario para empezar a sentirte mejor.