¿Cuál es el efecto de las redes sociales en la salud mental de los adolescentes? Esto dicen los expertos
El uso excesivo de redes sociales y dispositivos electrónicos entre adolescentes ha generado preocupación por su impacto en la salud mental.

CIUDAD DE MÉXICO.- En los últimos años, el uso de redes sociales y dispositivos electrónicos entre adolescentes ha aumentado a un ritmo vertiginoso. Este fenómeno, impulsado por avances tecnológicos y la popularidad de plataformas como TikTok e Instagram, ha generado un intenso debate sobre su impacto en la salud mental juvenil. El reciente éxito de la serie Adolescencia también ha reavivado la discusión en la opinión pública global, visibilizando preocupaciones que muchos expertos ya venían planteando.
La pregunta principal que surge es: ¿la exposición constante a las pantallas es responsable del aumento de trastornos como la depresión, la ansiedad y el suicidio en adolescentes? La médica psiquiatra Geraldine Peronace, reconocida por sus intervenciones en medios, sostiene que el uso desmedido de la tecnología tiene efectos negativos claros sobre el bienestar psicológico de los más jóvenes, especialmente cuando no hay una supervisión adulta adecuada.
Diversos estudios respaldan esta postura. Por ejemplo, en Estados Unidos, la tasa de suicidio adolescente aumentó de 5.4 a 7 por cada 100,000 entre 2010 y 2015, mientras que los síntomas de depresión pasaron del 16% al 21% en ese mismo periodo. Para el psicólogo Jonathan Haidt, autor del libro La Generación Ansiosa, el uso generalizado de smartphones y redes sociales es una de las causas principales de esta tendencia.
Consecuencias emocionales y entorno familiar
Peronace advierte que la salud mental de los adolescentes “está en juego” por el tiempo excesivo frente a las pantallas, y recalca que el mundo virtual puede ser tan real —y perjudicial— como el físico. Señala que los jóvenes no solo están expuestos a contenidos nocivos, como violencia o discriminación, sino que también pueden experimentar efectos emocionales graves derivados de estas experiencias en línea.
Otro problema grave es la falta de control por parte de los padres. “Nadie mira lo que los chicos miran”, declaró Peronace, destacando que muchos adultos no están conscientes de los riesgos a los que sus hijos están expuestos en internet. Esta desconexión familiar contribuye a que los adolescentes enfrenten solos las presiones del mundo digital.
A ello se suma el impacto de la validación social inmediata. Según Peronace, los adolescentes vinculan cada vez más su autoestima con la cantidad de “likes” y visualizaciones que reciben. Esta necesidad de aprobación puede derivar en ansiedad, baja autoestima e incluso en situaciones de acoso en línea, ya que buscan encajar en un entorno cada vez más exigente.
El rol activo de los padres y posibles soluciones
Frente a este panorama, los especialistas coinciden en que la intervención de los padres es clave. Además de establecer límites de tiempo frente a las pantallas, es fundamental fomentar actividades offline, como el deporte o los momentos familiares, que fortalezcan las relaciones interpersonales y el desarrollo emocional fuera del entorno digital.
La médica psiquiatra Andrea Abadi, por su parte, subraya que la conectividad constante impide que los adolescentes aprendan a manejar la frustración y otras emociones de manera saludable. Para ella, es vital que los jóvenes aprendan a regular sus emociones sin depender de la aprobación digital.
Silvina Pedrouzo, presidenta de la Subcomisión de TICs de la Sociedad Argentina de Pediatría, también enfatiza que los adolescentes no tienen la madurez suficiente para tomar decisiones saludables sobre el uso de la tecnología. Por ello, insiste en que el acompañamiento de los padres debe ser constante, no solo para controlar el tiempo de uso, sino también para supervisar el contenido y las interacciones en línea.
Hacia un uso consciente y equilibrado
A pesar de los riesgos, los expertos coinciden en que no se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a convivir con ella de forma consciente. Establecer límites, mantener el diálogo abierto con los hijos y fomentar actividades fuera del mundo digital pueden ser medidas efectivas para reducir el impacto negativo de las redes sociales.
“El mundo virtual es real”, reitera Peronace, y con ello llama a los padres a involucrarse más activamente en la vida digital de sus hijos. La salud emocional de los adolescentes puede fortalecerse si cuentan con un entorno que los escuche, los acompañe y les enseñe a navegar de forma segura en el mundo digital.
En definitiva, el uso de redes sociales es parte de la vida cotidiana de los adolescentes, pero con la orientación adecuada, puede convertirse en una herramienta más segura y positiva para su desarrollo. La clave está en la responsabilidad compartida entre padres, educadores y sociedad.
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