Mirador
Las muchachas de Ábrego nos piden esas rosas para formar con ellas sus ramos de novia, y las niñas cortan los capullos el día de la Virgen para ponerlos a los pies de su imagen en la pequeña capilla del lugar. Yo miro este rosal por mi ventana, y mi ventana se vuelve un cuadro de Manet.
Hace 1 semana
Mirador
Don Abundio cuenta algo acerca de doña Rosa, su mujer. -Cuando la pretendía la busqué una vez en la fuente y le pedí hablar con ella. Me dijo que no. Le pregunté por qué. Me respondió: “Porque orita hay gente aquí. Hábleme cuando no haya nadie, por ejemplo mañana a las 2:00 de la tarde, que todos están en su casa comiendo y yo por pura cuasualidá vendré a esa hora”. Todos reímos, y doña Rosa refunfuña: -Viejo hablador.
Hace 1 mes