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Salvajismo mexicano

Hoy es el día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas.

Ricardo  Menéndez

Hoy es el día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, muy ad hoc para lo que más me ha llamado la atención en estos días. La dinámica social del asunto del rancho en Teuchitlán, de golpe le dio la vuelta al mundo el “Auschwitz mexicano” con el mensaje viral del hallazgo y ocultamiento de un centro de exterminio, el gatillo fueron esos zapatos amontonados cuya imagen claro que evoca el genocidio alemán. Un rumor puede hacerse mundial en cuestión de minutos, siempre y cuando este rumor active fenómenos colectivos, en México miedo, indignación o morbo, o mundiales como un símbolo del referente de lo sucedido hace casi un siglo, los nazis. En este caso es la metamorfosis de un rumor a una verdad ilusoria, tanto como para que un congresista de los Estados Unidos hablara del “Auschwitz mexicano” como argumento para tratar de terrorismo a la delincuencia organizada. Las redes sociales y su falta de verificación fue la clave para hacerlo una noticia mundial, los políticos de oposición hicieron un abuso patético del asunto y oficialmente un torpe manejo generó en los familiares de los desaparecidos la ansiedad por identificar algo del ser querido. No fue un complot para desprestigiar al gobierno, fue un claro ejemplo de un gobierno omiso, por decir lo menos. Es una referencia al real extermino de jóvenes, mujeres, migrantes y el que se cruce, México es un lugar de exterminio, porque no solamente es matar, sino desaparecer, y frecuentemente desmembrarlos. Fue aquí en Tijuana donde se destapó el tristemente célebre “Pozolero”, allí hubo testimonio y evidencias de cientos de cadáveres desaparecidos en ácido. La idea de que incineraban, como en Auschwitz, en el mentado rancho, también activó el horror de un centro de desaparición de cadáveres. La aniquilación metódica colectiva no es lo característico del crimen mexicano, generalmente son enterrados, dispersos, tantos que las madres buscadoras tienen hallazgos frecuentemente. Durante décadas aparecerán restos humanos al excavar suelo mexicano, esta barbarie explica que a nadie le sorprendería enterarse de un centro de “entrenamiento” en su estado. No necesitamos a Auschwitz para ilustrar el horror sobre lo que estamos viviendo en México, muy cerca de la mayoría. Fue muy cruel exponer en fotografía las prendas a los ojos de los familiares de desaparecidos, obvio, muchos creerán ver una pista. Horror generó el difundirse testimonios de canibalismo de iniciación; si lo matas, descuartizas y comes estás vivo, si no lo logras serás el descuartizado. Los levantan a ojo, sobreviven los más psicópatas. Un método de selección propio del deterioro, del salvajismo de la mentalidad del criminal mexicano.

  • *- El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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