Edición México
Suscríbete
Ed. México

El Imparcial / Columnas /

El Mexicali de 1974-1975 (Primera parte)

Cuando echamos una mirada al pasado de nuestro entorno, casi siempre acudimos a los periódicos de la época.

Gabriel  Trujillo

Cuando echamos una mirada al pasado de nuestro entorno, casi siempre acudimos a los periódicos de la época, a los testimonios de la gente que vivió aquellos tiempos o a imágenes tomadas, como fotografías familiares, postales o ilustraciones de la prensa. En cuanto a los libros, nos sirven las crónicas escritas por los protagonistas o testigos de aquellos años y con eso tenemos para conformar una panorámica de lo vivido y experimentado.

Yo quisiera añadir una fuente de información alternativa, que cuenta con una información fidedigna y comprobable que, por cuestiones de que los investigadores actuales no lo han visto como documento histórico, a muchos cronistas e historiadores de Baja California se nos ha pasado por alto. Me refiero al Directorio telefónico de nuestras respectivas ciudades. Y lo digo porque acabo de toparme con el Directorio telefónico de Mexicali y sus alrededores de 1974-1975. Un libro, se podría decir, que compendia no sólo los nombre y apellidos de las personas y familias y negocios existentes hace ya cincuenta años en la ciudad capital de Baja California, sino que ofrece, en un orden alfabético, la vida comercial en sus aspectos más significativos para aquellas fechas.

Lo primero que salta a la vista es que el Mexicali de entonces era una urbe dinámica, con sus avances y retrocesos. Y lo digo porque por esos años se construía, a marchas forzadas, el Centro Cívico que iba a cambiar el eje del desarrollo urbano de la ciudad, a la vez que dejaba de aparecer en este directorio la publicidad de la cerveza Mexicali, pus su empresa había cerrado en 1973. Eran tiempos de cambios, sin duda. En mi vida personal, en 1975 me gradué de la preparatoria Salvatierra y me fui a estudiar medicina en Guadalajara. Esto hizo que el segundo lustro de los años setenta dejara de ser testigo de los acontecimientos de Mexicali y sólo, cuando vine a hacer el internado en la Cruz Roja de Pueblo Nuevo en 1979, fue que regresé a mi pueblo natal. 1975 fue el último año de mi adolescencia fronteriza y el primero en explorar el México del sur.

Por eso valoro tanto esta publicación telefónica. En ella aparecen desde la Casa Montaño, a unos pasos de la catedral, hasta las cantinas y bares, como el Bar Turístico Las Vegas en la plazuela del ferrocarril, así como los famosos bebederos del centro: el Bar Versalles, el Hoyo 19, el Melody Bar, el Tío Pepe y el Bar Versalles, que entonces llevaban nombres pomposos o de la cultura pop. ¿Y qué decir de los mercados de moda para comprar los productos domésticos para las familias mexicalenses? Allí estaban los mercados Colonial, La Española, El Ahorro, Las Fuentes o Residencias. Si se buscaba comprar aires acondicionados, que eran una novedad, a nivel residencial, se podía acudir a Becerril Refrigeración o a la empresa Marín, pero los principales proveedores eran del otro lado. En cuanto a la oferta educativa, aparte de los colegios privados como el Liceo Harvard, el Félix de Jesus Rougier, el Cetys y el ya mencionado Salvatierra, erala que se anunciaba era la UABC, con oficinas de la rectoría en Paseo del Valle y Río Conchos.

Si los comercios requerían calendarios para regalarlos a los clientes a principios de año, la única empresa era Publicidad Hernández Tirado. Y en cuanto a tecnología de punta se ofrecían la máquina eléctrica Olivetti Tekne y la Olivetti Logos, que era “la nueva calculadora electrónica impresora que simplifica los problemas más complejos”. Si se requerían fotos para bodas, documentos o graduaciones, se podía acudir a Fotorama (distribuidor de las películas Kodak) o Foto Cine, frente al cine Reforma. Y en cuanto a los cines, prevalecían el Variedades, Bujazán, Curto, California 70 y el Cali. Eran los años en que empezaban su larga decadencia como centros de diversiones multitudinarias. Había muchos anuncios de empresas y comercios de California. Si alguien quería formar su grupo musical podía recurrir a la International Music en Caléxico o a Hoffman Music en El Centro.

En cuanto a Librerías, mi comercio favorito entonces como ahora, uno podía comprar libros y revistas en la Librería El Día por la Obregón, en la Atenas por la Madero y en la Fromentum por la Morelos. Para la comida china se iba a los restaurantes Asia y Cantón por la Altamirano, Hong Kong por la Zuazua y Kin Wah por la Madero. Tal era Mexicali entre 1974 y 1975.

  • *- El autor es escritor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí