El cerebro de los maratonistas: ¿se come a sí mismo para sobrevivir?
Aunque esta pérdida de mielina afecta áreas clave del cerebro relacionadas con la coordinación y el procesamiento emocional, los niveles de mielina se recuperan completamente en un plazo de dos meses.

CIUDAD DE MÉXICO.- Correr un maratón es conocido como un desafío físico y mental. Los corredores saben que la clave para terminar los 42.2 kilómetros es la mente, pero un reciente estudio realizado por investigadores españoles revela que el cerebro puede hacer más de lo que se pensaba para ayudar a los atletas a superar la fatiga. Según la investigación, el cerebro puede recurrir a un mecanismo de emergencia en el que “se come a sí mismo”, utilizando parte de su propia estructura como fuente de energía durante la carrera.
Un estudio sobre la resistencia extrema y su impacto en el cerebro
El estudio descubrió que, durante un maratón, el cerebro de los corredores reduce temporalmente los niveles de mielina, una sustancia grasa esencial para la transmisión de señales nerviosas. Este proceso de descomposición de la mielina podría estar relacionado con el agotamiento de las reservas de glucosa y grasa, que son las fuentes principales de energía en el cuerpo humano durante esfuerzos prolongados.
¿Qué es la mielina y por qué es importante?
La mielina es una sustancia grasa que envuelve las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal, actuando como una capa aislante, similar a la de un cable eléctrico. Esta capa acelera y mejora la transmisión de las señales nerviosas, siendo crucial para funciones como la coordinación motora, el procesamiento sensorial y la integración emocional.
Durante un maratón, los corredores dependen principalmente de los carbohidratos como fuente de energía, que se convierten en glucosa. Sin embargo, cuando estas reservas se agotan, el cuerpo recurre a las reservas de grasa, que incluyen, según el estudio, la mielina en el cerebro.
Recuperación rápida: el cerebro se regenera
En el estudio, un equipo de investigadores reclutó a 10 corredores —ocho hombres y dos mujeres— y les realizó resonancias magnéticas antes y después de la carrera. Los resultados fueron sorprendentes: todos los corredores mostraron una disminución significativa de los niveles de mielina, especialmente en las áreas del cerebro responsables de la coordinación motora, la integración sensorial y el procesamiento emocional.
A pesar de esta pérdida, los investigadores encontraron que los niveles de mielina comenzaban a recuperarse poco después de la carrera, y alcanzaban los niveles normales en un plazo de dos meses. Esto sugiere que la disminución de mielina es temporal y reversible, lo que brinda esperanza para la salud cerebral a largo plazo de los corredores.
Implicaciones para la salud y nuevas áreas de investigación
El estudio no solo plantea preguntas sobre cómo el cerebro maneja el esfuerzo extremo, sino que también abre nuevas áreas de investigación sobre el papel de la mielina en el envejecimiento y las enfermedades neurológicas. Dr. Carlos Matute, profesor de anatomía en la Universidad del País Vasco, señala que entender cómo la mielina se recupera rápidamente podría ser clave para desarrollar tratamientos para enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple, en las que la pérdida permanente de mielina causa daño cerebral severo.
Asimismo, el estudio destaca que la mielina también juega un papel crucial en enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Aunque la actividad física regular es fundamental para mantener la salud cerebral, investigaciones previas sugieren que el ejercicio intenso podría ser un factor de riesgo para esta enfermedad, especialmente en individuos con predisposición genética.
El futuro de la investigación sobre el cerebro y el ejercicio extremo
A pesar de los hallazgos, los autores del estudio subrayan que aún se necesitan más investigaciones para comprender completamente los efectos del ejercicio extremo en la mielina. En particular, no se ha evaluado si la pérdida de mielina afecta las funciones cognitivas o las habilidades físicas de los corredores.
Aunque los maratonistas pueden no tener que preocuparse por los efectos a largo plazo de la mielina en sus cerebros, el estudio deja entrever un potencial de investigación más amplio sobre cómo los esfuerzos extremos pueden influir en la salud cerebral y qué implicaciones podría tener para las enfermedades neurológicas.
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