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“De mi pensión pago todo”: Magdalena alimenta a cientos de pichones en el Parque Sonacer de Hermosillo

Destina alrededor de 600 pesos diarios de su pensión para el alimento.

“De mi pensión pago todo”: Magdalena alimenta a cientos de pichones en el Parque Sonacer de Hermosillo

HERMOSILLO, Sonora.- Magdalena Souza Sorovilla sabe que tiene que salir a más tardar a las 07:30 horas de su hogar, porque de lo contrario una parvada de pichones invadirá la calle e irá a buscarla a su casa.

Y es que desde que se jubiló, hace dos años, alimenta a decenas de estas aves, así como gatos y perros, en el Parque Sonacer, el cual se ubica por la calle Juan de Dios Bojórquez, entre Cerro del Águila y Cerro Prieto.

Ellos así son”, comenta, “conocen mi casa y mi carro y ellos se quedan ahí (si no sale)”.

El Parque Sonacer, en la colonia del mismo nombre, se llena de vida con decenas de pichones, palomas y otras aves, pues esperan la llegada de Magdalena Souza Sorovilla.

Alimentar pichones, perros y gatos se dice fácil, pero al sacar cuentas se puede percatar de que es algo que en efecto, se hace “por amor al arte”.

“Les doy 50 kilos de alimento al día, trigo o scratch, el scratch es trigo, sorgo y maíz quebrado”, detalla.

De mi pensión pago todo eso”, señala, “son alrededor de 600 pesos diarios”.

Para algunos puede parecer demasiado esfuerzo por animales que ni siquiera son sus mascotas, pero ella tiene su propia motivación para hacerlo.

“Ver a los animales felices y gordos”, señala, “son pichones muy gorditos”.

El resto de las aves como palomas esperan su turno, pues bajan a comer hasta que se van los pichones. Después comen los gatos y perros. FOTOS: JULIÁN ORTEGA

LABOR DIGNA DE ADMIRAR

Para Saúl Villegas, habitante de la colonia, el trabajo que realiza su vecina es digno de admirar.

“Es una actividad muy loable para la señora que, pues... pobres animalitos, ¿verdad? Que están en la calle y les da alimento”, expone.

Es una labor muy bonita y el tiempo que les da y sobre todo el que ella pone en su bolsa para el alimento, de eso es lo que sé, ¿no? Para el alimento de cada animalito. Y pues está bien. Todo bien”, considera Carmen Rodríguez, una vecina de la colonia.

Pero como suele suceder, así como hay gente que incluso lleva a sus niños para que vean a los pichones, hay otros a quienes no les agrada tanto la presencia de estas aves.

Hay gente positiva y hay gente negativa”, reconoce Souza Sorovilla, “pues la gente negativa que no le gusta que los pichones vuelen haciendo sus necesidades y dejen todo marcado”.

“Pero hay gente que le gusta, que viene, trae a sus niños para que vean a los pichones”.

Magdalena realiza esta actividad desde hace dos años.

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